Los costes a corto plazo
Miércoles, 11 Junio 
Otra forma de analizar los costes es considerar la posibilidad que tiene el empresario de controlarlos. Las instalaciones de una empresa, por ejemplo, no pueden ser modificadas a corto plazo. Si hay que aumentar o disminuir circunstancialmente la producción, lo que se podrá modificar es otro tipo de factores; quizá habrá que “echar” unas horas extraordinarias o variar el consumo de energía o de materias primas.
Por tanto conviene distinguir entre costes fijos, los de los factores que sólo se pueden modificar a largo plazo, y costes variables, los que tienen flexibilidad para adaptarse a las circunstancias cambiantes a corto plazo. Los costes totales son el resultado de la suma de ambos. El gráfico superior en la figura muestra una representación de los costes para diferentes cantidades producidas.
Los costes fijos son representados mediante una línea horizontal ya que sea cual sea la cantidad producida, su cuantía es siempre la misma; incluso cuando la producción es cero los costes fijos no varían. Piénsese como ejemplo de costes fijos en los intereses que la empresa tiene que pagar a un banco por un préstamo: sea cual sea la cantidad producida por la empresa la cuantía de dichos intereses no variará; ni siquiera cuando la producción sea cero.
Los costes variables, en cambio, son nulos cuando no hay producción. Al principio crecen muy rápidamente pero para cantidades altas de producto, aumentar en algunas unidades la producción no implica grandes diferencias en el coste.
Cuando la producción es cero los costes totales coinciden con los costes fijos. A partir de ese punto, la forma gráfica que representa los costes totales es igual a la de los costes variables salvo que desplazada hacia arriba en una distancia igual a los costes fijos.
Para calcular el coste de cada unidad de producto se estiman los costes medios: los costes totales medios son el resultado de dividir los costes totales por el número de unidades producidas; los costes variables medios son el resultado de dividir los costes variables por la cantidad producida; de igual forma se pueden calcular los costes fijos medios. Pero en realidad no todas las unidades producidas han costado lo mismo. Por la ley de los rendimientos decrecientes es normal que cada unidad adicional que se produzca cueste más que la anterior. El coste marginal mide el coste de la última unidad producida.
